lunes, 19 de septiembre de 2011

ASOMBROSO: QUIENES DESCUBRIERON TREMENDO ROBO, FUERON DENUNCIADOS



* Robo del Millón daría tremendo vuelco
*  La Oficina de Control Interno de la Universidad, nunca hizo ninguna acción de control, antes del robo.
*  Increíblemente la Fiscalía no los ha comprendido en la denuncia
* Ex Rector Carlos Chuquilín  y ex Vicerrectora Aurora Ríos Colán, fueron alertados del tremendo forado y no hicieron caso  

Marco Arturo Guzmán Espinosa, Carmen Luz Márquez Quinto y  Juana María Clemente Castro, nunca se imaginaron que por descubrir el tremendo desfalco que se venía dando en la Universidad  “José Faustino Sánchez Carrión”, fueran a pasar de denunciantes a la calidad de denunciados.
Ellos fueron los funcionarios que encontraron el tremendo forado en la Caja Central de la Universidad  huachana.
Increíblemente la OCI de la Universidad,  los  denuncia por supuesta omisión, rehusamiento y demora de actos funcionales, a pesar de haber practicado la revisión del programa de Caja, descubriendo ellos el cuantioso robo y no Auditoría, como han tratado de hacer creer a la Contraloría y  al Ministerio Público de Huaura.
Con el mayor desparpajo  se presentan como los que hallaron la acción delincuencial e incluso denuncian a los descubridores a pesar de haber copiado al pie de la letra, todo lo informado por los mencionados tres funcionarios. 
Marco Arturo Guzmán Espinosa se desempeñó como Jefe de la Oficina de Contabilidad y Economía  de la Universidad Sánchez Carrión, habiendo implementado una serie de medidas correctivas, destinadas a alcanzar la máxima eficiencia en la gestión.
Juana María Clemente Castro fue designada como Contador General y la Licenciada Carmen Luz Márquez Quinto, fue nombrada Jefe de la Unidad de Tesorería.

EL NUEVO SOFTWARE DE CAJA CENTRAL

El 03 de octubre del 2007, como una medida correctiva del Jefe de Contabilidad, se implementó y ejecutó el nuevo sistema software  de Caja Central. Esta acción permitió detectar deficiencias en el reporte de ingreso del día 02 de octubre del 2007, bajo el sistema de caja anterior, encontrando una diferencia de 1,280.00 nuevos soles.
Al localizarse físicamente los recibos, se detectó que éstos habían sido registrados con el sistema anterior y no figuran en el total de la liquidación del día. Tampoco se reflejan en la suma del listado, evidenciando un faltante de 1,280.00 nuevos soles.
Al detectarse ese faltante se dispone la migración de todos los datos al nuevo sistema y proceder a revisar en forma global, todo lo ejecutado por los cajeros y se logra detectar una diferencia de S/986,443.70  nuevos soles, que no habían sido ingresados por los cajeros de turno, ni por el Jefe de Caja.
Luego de tomar conocimiento de esta grave irregularidad  se procedió a efectuar la verificación respectiva y la elaboración de los informes pertinentes, dando cuenta en forma oportuna e inmediata a la superioridad.
El 12 de diciembre del 2007 se informó a la Vice Rectora Administrativa de la Universidad, con expediente N° 060780. Igual procedimiento se hizo con el Rector de la Universidad, Carlos Chuquilín Terán.
Pasaron los días y no había respuesta alguna por parte de las máximas autoridades de la Universidad, por lo que el 28 de diciembre del 2007, se eleva un informe al Jefe de la Oficina de Control Institucional de la Universidad, dando cuenta de las irregularidades halladas, adjuntándole copias del primer informe.
Es decir, gracias a la propia acción de la Oficina de Contabilidad se detectó el faltante de dinero, habiéndose realizado una acción preliminar al programa de Caja Central, con el asesoramiento de un Ingeniero de Informática, tarea que debería haberla efectuado la OCI de la Universidad, pero que sin embargo nunca  hizo una acción de control al programa de Caja Central, a pesar de conocer la Data de varios años, así como los documentos de Contabilidad y Tesorería.
Esta negligencia de los responsables de la OCI de la Universidad, permitió que los facinerosos que se alzaron con el millón de soles, trabajaran libremente y a sus anchas.

LA OCI REACCIONA A DESTIEMPO Y HACE SUYO EL INFORME DE CONTABILIDAD

Después de conocer el informe de la Oficina de Contabilidad, la OCI recién reacciona y dispone la realización de un examen especial a la gestión de Caja Central, período 2005 – 2007.
En su informe, OCI da cuenta que contabilidad le ha remitido la información, pero al elaborar su cuadro de partícipes en los hechos, incluye a los denunciantes como presuntos responsables de los hechos y en la acción más injusta y prepotente se atreven a señalar responsabilidad penal por Omisión, Rehusamiento o Demora de Actos Funcionales.
Es decir quienes tenían que estar al tanto del control permanente del manejo de los recursos económicos de la Universidad de Huacho, nunca les dio la gana de hacer arqueos inopinados a la sección caja y recién cuando los funcionarios de Contabilidad descubren tremendo forado, los auditores de OCI, reaccionan, toman el informe de Contabilidad y en base de esa denuncia, comprometen a los denunciantes, se lavan las manos y aparecen como los verdaderos descubridores de la delincuencial hazaña  habida en Caja Central de la Universidad.
La Oficina de Control Interno de la Universidad, pretendió en este caso presentarse  ante las autoridades como el órgano que descubrió los hechos e incluso emitió el Informe de Auditoría N° 002-2008-2-0212.
Sin embargo, en ningún momento, los responsables de la OCI, han reconocido que por no haberse practicado oportunamente ninguna acción de control sobre el programa de Caja Central, no se pudo descubrir a tiempo el tremendo forado.
Ha sido responsabilidad funcional de la OCI, porque así lo establece el Reglamento Interno de la Universidad.
Estos  funcionarios de Control Interno,  no han sido comprendidos en la denuncia y más bien se muestran como acusadores de quienes  descubrieron elrobo que afectó las arcas de la Universidad huachana.
Y quien se prestó para este desaguisado fue el ex Fiscal Remi Pachas, que ni siquiera se dio tiempo para leer el expediente, pues como él mismo lo reconoció, no sabía de los documentos presentados oportunamente por estas tres personas inocentes, que a pesar de ser los descubridores del latrocinio, se han visto comprometidos en la denuncia por el simple hecho de cumplir con sus funciones.

LA RESPONSABILIDAD DE AUDITORÍA INTERNA

Ha quedado demostrado con documentos  que los funcionarios de Contabilidad de la Universidad no tienen responsabilidad alguna en este acto delictivo propiciado a la Universidad. Esto se pudo haber detectado a tiempo si es que auditoría Interna hubiese hecho su trabajo, pues la verificación de control de informática en los programas, es responsabilidad de la Oficina de Auditoría Interna, conforme lo establece el Manual de Organización y Funciones Institucional  del operador PAD  III del OAI y no de la Oficina de Contabilidad.
Asimismo, el 30 de octubre del 2006, la Oficina de Control Interno, recibió el CD copia de la DATA de Caja Central, así como la Data del software antiguo de Caja Central.
El Jefe de la OCI, tuvo pleno conocimiento de la labor de Caja Central y en ningún momento se percató de la acción delincuencial que se estaba propiciando en esa Oficina.
Es decir al gato, se lo pasearon los ratones. Y para tratar de quedar bien, después del latrocinio, recién comienzan a investigar y todavía tienen el atrevimiento de denunciar a quienes le pusieron en autos de lo que venía ocurriendo en Caja Central.
Por eso resulta asombroso y hasta grosero que ni el Ministerio Público, ni el Juez que ve la causa, haya comprendido en la denuncia penal, a quienes han tenido la tremenda responsabilidad de no cumplir con sus funciones, permitiendo que en forma sistemática se haya estado robando los fondos de la Universidad huachana.
El auditor y sus adjuntos, tienen que ser comprendidos en esta denuncia. Agregado a ello que uno de los ahora auditores, también trabajó en Caja Central,  al lado de quienes se alzaron con cerca de Un Millón de Soles.

SE HA VIOLADO DERECHO CONSTITUCIONAL AL PRINCIPIO DE LEGALIDAD

La acusación gratuita y sospechosa formulada  por la OCI en contra de los trabajadores   Marco Arturo Guzmán Espinosa, Carmen Luz Márquez Quinto y Juana María Clemente Castro, viola el Derecho Constitucional al Principio de Legalidad, pues NO existe ningún hecho que signifique evidencia,  llámese física, documental o analítica suficiente, competente y relevante que los vinculen con el desfalco producido por los actores ya identificados.
Por tanto estos tres trabajadores, no pueden ser procesados por un acto, que al tiempo de cometerse no estaba previamente calificado en la Ley, de manera expresa e inequívoca.
El Jefe de Auditoría, ha incumplido lo que dispone  el numeral 3.60 del NAGU, que establece que durante el proceso de auditoría, el auditor encargado debe comunicar oportunamente las observaciones a los funcionarios y servidores de la entidad examinada comprendidos en los hechos observados, a fin de que en un plazo perentorio  establecido, presenten sus descargos sustentados documentadamente.
El Jefe de la OCI, en ningún momento consigna hecho alguno que les atribuya responsabilidad penal a los denunciados injustamente.
La norma, señala claramente que tiene que existir un descargo, por lo que el hallazgo debe darse a título de un cargo, para que haya descargo, colocando en un estado de indefensión a los que encontraron el desfalco y que se encuentran comprometidos por el mal accionar de un funcionario que nunca investigó nada.
El Jefe de la OCI, sospechosamente atribuye a los tres funcionarios, ser partícipes del hecho calificado como “desfalco sistemático”       

MIENTRAS TANTO  LOS FASCINEROSOS SIGUEN LIBRES DISFRUTANDO DEL MILLÓN

Van a cumplirse cuatro años de haberse descubierto este tremendo desfalco a la  Universidad  de Huacho y la cosa sigue allí. Ha quedado demostrado que los fiscales no leen los expedientes y la Universidad tuvo la mala suerte de que en el Ministerio Público hayan fiscales incompetentes como el caso de Remi Pachas, que felizmente fue desaforado.
El caso sigue empantanado porque en el Poder Judicial, tampoco existen  magistrados que estén a la altura de las circunstancias.
Así como van las cosas, el caso tiene para rato, esperándose seguramente que la opinión pública se olvide de este hecho delictuoso y al final se archive.
Mientras tanto tres funcionarios que fueron los que descubrieron el desfalco, sufren la represalia de un funcionario incapaz, que no cumplió con sus funciones y tomó la decisión más fácil de comprometer y manchar la honra de esos trabajadores, cuya única culpa fue la de descubrir el robo que se venía dando en la Universidad.   



     

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