lunes, 10 de febrero de 2014

“ COMENZARON A NINGUNEARME Y ME MALETEABAN”




La conversación informal del 22 de junio de 1992 con Pedro Yauri Bustamante

En el año 1989, Pedro Herminio Yauri Bustamante, conducía  un sintonizado programa en Radio Universal de Huacho, que en esa fecha se ubicaba en la primera cuadra del Jr. Bolognesi, al costado de las oficinas de la empresa “América”.
Cuando estaba en pleno programa, tocan a la puerta del segundo piso y Yauri, que estaba en la tanda comercial, abre la ventana y es encañonado por un hombre enmascarado.
Le entrega un casete ordenándole a que lo difunda, bajo amenaza.
Pedro se vió obligado a difundirlo, porque algo más le dijo el sujeto. A los pocos minutos, la calle Bolognesi estaba  rodeada de un operativo policial nunca visto y sacaron a empellones a Pedro Yauri y a sus acompañantes, llevándosele detenido al local de la ex PIP, en el óvalo de Huacho.
Pedro, fue salvajemente maltratado y estuvo detenido durante 45 días. Como no pudieron encontrarle ninguna vinculación con alguno de los grupos terroristas salió libre.
Después de este percance, Pedro Yauri  observaba que ya todo no era igual. Su intuición le decía, que todo había cambiado desde aquel día en que fue detenido a la fuerza, sin cargo alguno. Él había sido chantajeado para que se difundiera el audio con contenido subversivo, pero no le quisieron entender, ni creer.

Aquel 22 de junio de 1992

Sábado 22 de junio de 1992, hora 4.00 PM. Pedro Yauri sale de las instalaciones del Club Tenis Huacho, un poco alegre. Había estado celebrando y se retiraba, cuando circunstancialmente pasaba por esa vereda un colega suyo, a quien lo saluda efusivamente y lo invita a tomarse unos tragos. Caminan  hacia la esquina  Grau con Moore y en esos instantes pasaba una camioneta conducida por un empresario amigo común de ambos, que al verlos, se estaciona unos metros adelante y suben a la misma, dirigiéndose hacia Huaura.
En el trayecto el amigo empresario les dice que se va a Huaura a saludar a sus amigos del Club “Jorge Chávez”, que el día anterior (21 de Junio), había estado de aniversario, pero que por ser viernes  habían postergado la fiesta para ese día sábado.
La camioneta del amigo empresario contaba con una casetera y a  través de ella difundía una canción muy pegajosa  de ese año: “Que no quede Huellas”, interpretada por Rodolfo.
Pedro, comenzó a manejar la casetera y a cada rato repetía esa canción y la tarareaba con énfasis.
Pedro Yauri, era muy conocido en Huacho y alrededores. Al llegar al local del club, en la calle Fumagalli de Huaura, Pedro es recibido con euforia por los dirigentes del “Chávez” que se preparaban para la fiesta de la noche.
El amigo empresario había jugado en sus años mozos defendiendo la gloriosa camiseta del “Jorge Chávez” y se puso una caja de cerveza para compartirlo con los presentes. Se hicieron dos grupos. Por un lado el amigo empresario y los dirigentes y por el otro, Pedro con su amigo periodista.
Pedro ya estaba avanzado en copas y comenzó un diálogo con su colega. Recordó su vida de niño y como llegó a Huacho. Que siempre le gustó ser locutor. Por momentos se ponía melancólico y en otro momento reía.

“ESTOS CSM COMENZARON A NINGUNEARME Y MALETEARME”

Llegó el momento que Pedro comienza a contar el día que fue detenido por haber difundido un casete con mensaje subversivo. Lo narró con lujo de detalles. Refiriéndose al grupo terrorista señaló:  “Esos pendejos me habían hecho un reglaje. Sabían dónde vivía y con quien”. “No me quedó más remedio que pasar el casete, porque si no iban a atentar contra mi familia y contra mí”.
“Por eso caballero nomás”, y sonrío.
“Después que salí de cana, varios de tus coleguitas comenzaron a ningunearme y a maletearme, relacionándome con sendero. Tuve que sacarle la m…  a uno de ellos, porque ya me tenía cojudo”.
“Me miraban como un paria, parecía que veían a un leproso”.

Pedro se desahogaba con cada vaso. Estaba contando su verdad y la forma como se comportaron con él, sus propios coleguitas, algunos de ellos que hoy ponderan en nombre de su memoria, olvidando como actuaron en vida con él.

EL RETORNO DE HUAURA Y LA DESPEDIDA FINAL

Aproximadamente a las nueve de la noche, fue el retorno a Huacho. El amigo empresario estaba sobrio, como buen responsable, pero Pedro estaba más alegre que nunca y apenas subió a la camioneta comenzó a manipular el casete.
En los 15 a 20 minutos que duró el viaje de retorno, Pedro colocó un promedio de cuatro veces la canción premonitoria: “Que no quede huellas”. Lo tarareaba con gusto y se acompañaba golpeando con sus manos el tablero de la camioneta.
Al llegar a la esquina de “28 de julio” con Moore, Pedro le dijo al amigo que allí se quedaba. El amigo le manifestó que lo llevaría hasta su hogar, pero se negó, se bajó dando un fuerte abrazo a sus contertulios y se marchó.
El lunes 24 de junio de 1992, en horas de la mañana se conoció la fatal noticia.





  
   

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