miércoles, 12 de agosto de 2015

EL SOÑADO DEPARTAMENTO DE CHANCAY




En el año 1942, en la Imprenta Libertad de Cruz Blanca (Hualmay) sale a la luz la obra maestra de Jorge Ortiz Dueñas, Hermógenes  Colán y Alfredo López Romero: “CHANCAY PROVINCIA NUESTRA”, en el que se plasmaba el sueño visionario de estos intelectuales.

Es a partir de ese año que se dan las primeras señales de la necesidad que la entonces frondosa Provincia de Chancay se convierta en Departamento.

Eran los años que la provincia de Chancay contaba con los distritos de Huaral, Barranca y Huacho. Cajatambo todavía contaba como distrito a Oyón y por el sureste,  la provincia de Canta, complementaba el posible territorio  departamental.

Fue esa pléyade de intelectuales, que dieron los primeros pasos para tratar de desligarnos de Lima Metropolitana.

A ellos se suma la intelectualidad y la juventud de los años 60, en plena lucha por la separación de  la Universidad del  Centro y para  no ser  más una filial, sino una auténtica Universidad, lucha que da sus frutos a fines de 1968.

Es decir que el sueño de ser Departamento,  no es  de ahora, ni creación del chimbotano que quiere ser el Adán de todo. En esos tiempos todavía Nelson Chui, correteaba por Chimbote y ni siquiera soñaba con llegar a Andahuasi y Huacho a crear su empresa de fertilizantes “Agrosuo”.

Lo que sí podemos decirle para que no nos ningunee, que los huachanos si hemos sido partícipes de luchas, como el ejemplo que nos dio esa juventud del 60 que marchó a Lima a pie, para lograr la ansiada Universidad.

¿Por qué éramos provincia de Chancay y por qué deseábamos ser Departamento de Chancay?

Chancay fue el nombre de  la civilización preincaica que se enclavó en un extenso territorio que llegaba por el norte hasta el valle Fortaleza (Paramonga), comprendiendo a  Pativilca, Barranca,  Supe, Huaura, Huacho,  Chancay, así como a los valles  Chillón, Rímac y Lurín.

Con el transcurrir de la historia, nos cercenaron  los valles Chillón, Rímac y Lurín, pero aun así la extensión de la provincia de Chancay era lo suficiente para ser un departamento, si como decíamos línea arriba contábamos con Cajatambo y Canta.

Cuando se separa Huaral (1976) y Barranca (1985), la provincia de Chancay se queda reducida a Huacho y sus distritos y es aquí que sin consulta de la población un diputado aprista, mediante una moción cambia la denominación de Provincia de Chancay a Provincia de Huaura, creando otra confusión y que obliga a que la Municipalidad provincial de Huaura, tenga que agregar el nombre de Huacho, para poder diferenciarnos del distrito de Huaura.

Hoy en día, con todo el poder político y económico a su disposición,  Nelson Chui, intenta avasallarnos y sin consulta previa, quiere cambiar de denominación al Departamento de Lima, con argumentos fáciles de rebatir en un debate.

Si antiguamente la Cultura Chancay, era la más conocida y el modelo a seguir, sin embargo con el descubrimiento de Caral, Bandurria, Áspero  y Vichama, se cambió el rumbo de la historia y hoy en día, CARAL es más famosa que la Cultura Chancay y ya el sueño de nuestros antepasados, podríamos decir que quedó relegado.

Pero surge como alternativa CARAL y creemos que nuestros hermanos de Barranca lo van a defender  con todas sus fuerzas.

Esta denominación  cuenta con una corriente favorable, la misma que es respaldada por el historiador  y docente Dr. Filomeno Zubieta Núñez, uno de los pocos educadores de nuestra Universidad huachana que hasta el momento se ha pronunciado sobre este tema.

Asimismo, el profesor Luis Rubén Palacios Solano, ex Director de la USE 19 (hoy UGEL 09), es de la idea que de haber cambio de denominación debe prevalecer la nominación de CARAL, nombre mundialmente conocido.

El Consejero Regional por la provincia de Huaura, Miguel Ángel Mufarech  es de la opinión que se debe efectuar una consulta entre los pobladores de las nueve provincias y que sea la ONPE la encargada de llevar adelante esta consulta y que de por medio se coloquen varios nombres alternativos.

La mayoría determinará el nombre del posible departamento,  más no la imposición de un chimbotano,  que abusando del cargo que ostenta circunstancialmente, quiere imponer su capricho.

   

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